top of page

¿Tener mascota no mejora tu salud?

  • 16 feb
  • 3 Min. de lectura

Un nuevo estudio desafía una de las creencias más arraigadas sobre bienestar y compañía animal.

Publicado por Sergio Parra

Periodista científico

Durante décadas, la imagen del perro fiel aguardando en la puerta o del gato que se enrosca en el regazo ha sido sinónimo de consuelo, equilibrio emocional y salud. La cultura popular, la publicidad e incluso algunas organizaciones sanitarias han repetido un mantra casi indiscutible: convivir con un animal mejora la vida. Pero ¿y si esa convicción colectiva fuera más un acto de fe que una verdad demostrada?

Un reciente estudio publicado en Applied Research in Quality of Life pone en entredicho esa narrativa. Utilizando datos longitudinales representativos de Australia y un diseño cuasi-experimental particularmente riguroso, los investigadores concluyen que adoptar una mascota no produjo mejoras significativas en salud mental, salud general, satisfacción vital ni niveles de soledad.

Más allá de las encuestas

La investigación, titulada “The Causal Effect of Pet Ownership on Health and Well-being”, se apoya en datos del prestigioso panel australiano HILDA (Household, Income and Labour Dynamics in Australia), que sigue a miles de hogares durante años.  A diferencia de muchos trabajos anteriores (basados en encuestas puntuales y muestras no representativas) este estudio explota un cambio legislativo en el estado de Victoria en 2020, cuando se permitió a los inquilinos tener mascotas sin que los propietarios pudieran negarse de forma injustificada.

Este cambio normativo generó un aumento medible en la adopción de mascotas entre inquilinos victorianos, lo que permitió analizar (con mayor precisión causal) si adquirir un animal modificaba realmente el bienestar. Para ello, los autores aplicaron el método SCQE (Stability-Controlled Quasi-Experiment), desarrollado por Chad Hazlett, que permite estimar efectos causales bajo distintos supuestos de tendencia base.

A diferencia de los estudios transversales, que solo detectan asociaciones, aquí se buscaba aislar el efecto de obtener una mascota, no simplemente comparar propietarios con no propietarios.

Lo que encontraron los datos

Los resultados del estudio fueron consistentes en las cuatro dimensiones analizadas:

  • Soledad (escala 1–7): para concluir que adoptar una mascota reducía significativamente la soledad, habría que asumir tendencias contrafactuales extremadamente improbables. En los valores empíricamente plausibles, no hubo reducción significativa .

  • Satisfacción con la vida (0–10): las variaciones fueron mínimas y estadísticamente irrelevantes.

  • Salud general (0–100): no se detectaron mejoras atribuibles a la adopción.

  • Salud mental (0–100): tampoco se observaron beneficios estadísticamente significativos.

En palabras del propio estudio, los efectos promedio fueron “indistinguibles de cero bajo supuestos plausibles”. Para que aparecieran efectos positivos significativos, sería necesario asumir cambios de base entre 2,7 y 9,6 veces mayores que los observados en los grupos de comparación.

¿Por qué contradice tanto la intuición?

El propio trabajo propone varias explicaciones.

Primero, el sesgo de selección. Es probable que quienes deciden tener mascota ya posean características (mayor sociabilidad, estabilidad emocional o recursos económicos) asociadas a mayor bienestar. Los estudios anteriores, mayoritariamente transversales, podrían haber confundido correlación con causalidad.

Segundo, el equilibrio entre beneficios y cargas. Una mascota ofrece compañía, sí, pero también implica tiempo, gastos y responsabilidad. En inquilinos con recursos ajustados, esas exigencias podrían neutralizar cualquier ganancia emocional.

Tercero, los posibles efectos positivos podrían ser transitorios. El entusiasmo inicial tras la adopción podría diluirse con el tiempo, y el diseño del estudio (que mide intervalos amplios) captaría un promedio en el que el impacto inicial ya se ha desvanecido.

La compañía de las mascotas quizá sea un mito. / Imagen: Sergio Parra / ChatGPT
La compañía de las mascotas quizá sea un mito. / Imagen: Sergio Parra / ChatGPT

¿Significa esto que las mascotas no aportan nada?

No exactamente. El estudio no afirma que nadie obtenga beneficios, sino que el efecto promedio causal es nulo. Puede haber personas que experimenten mejoras sustanciales, mientras que otras sientan más carga que alivio. En el agregado estadístico, esas experiencias opuestas se compensan.

Lo que sí cuestiona este trabajo es la idea de que adoptar una mascota sea una estrategia eficaz, en términos generales, para mejorar la salud o reducir la soledad.

En una época en la que buscamos soluciones rápidas al malestar contemporáneo, esta investigación recuerda algo esencial: el bienestar no suele depender de un único gesto simbólico. La compañía animal puede ser hermosa, entrañable y profundamente significativa. Pero no es, al menos según esta evidencia, una receta universal para la felicidad.

Y quizá ahí reside la lección más serena: amar a un animal no es una intervención clínica. Es un vínculo. Y los vínculos, como la vida misma, no siempre se dejan domesticar por la estadística.

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
Entradas destacadas
Vuelve pronto
Una vez que se publiquen entradas, las verás aquí.
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

También podés Escucharnos en Buscadores de Radio Online.

  • Épocas Radio Online
  • ÉPOCAS RADIO ONLINE
  • ÉPOCAS RADIO ONLINE
raddios.png
RADIO NET.jpg
tunein.png
myTuner.png
ar.png
logo.streema.header.bcd299832143.png
radio box.png

© 2025 por ManRoCo Solutions                                                                 Tel.: 3877-546570 - Sarmiento 235 J.V.González, Salta

bottom of page